Zizou Bergs encontró una fórmula para incomodar a Carlos Alcaraz: plantear un partido sin ritmo, donde ni siquiera el instinto tuviera un lugar reservado.
El belga logró este lunes la mayor victoria de su carrera batiendo 7-5, 7-6(4) al No. 2 mundial en el Rolex Shanghai Masters, donde la amplitud de su repertorio protagonizó una noche especial. Con un talento impecable, el centroeuropeo consiguió quebrar la templanza del español, expuesto ante una enorme variedad de recursos, suficiente para eliminarlo en el ATP Masters 1000 chino.
"Es algo muy complicado para mí", dijo Bergs, valorando su victoria ante una de las mayores estrellas del ATP Tour. "Normalmente respeto demasiado a estos tipos, es parte de mi cultura y me enorgullezco de ello. Pero afecta en cierto modo cuando tienes que enfrentarlos. Hice un gran partido el año pasado ante [Novak] Djokovic aquí, logré enfrentarme al nombre y no al tipo".
"Cuanta más experiencia tienes ante ellos, jugando partidos, más se normaliza todo. Vivir este momento es un alivio para mí. Ahora siento que puedo ganar estos partidos. No solamente salir a jugar ante ellos, sino derrotarles sobre la pista".
Las condiciones rápidas de Shanghái fueron un lienzo en blanco para el ataque, un estilo que el belga adoptó desde las primeras pelotas del encuentro. Bergs coloreó el partido con infinidad de subidas a la red, varió los ritmos de sus golpes y castigó con velocidad a Alcaraz, agobiado ante una tormenta de bolas que patinaban a diferentes alturas sin un orden aparente.
"Genera algo de incredulidad, no lo siento así demasiado", dijo Bergs tras igualar el historial Lexus ATP Head2Head (1-1) ante Alcaraz. "Es uno de esos momentos donde no eres consciente de lo que sucede, vives ese instante y estás concentrado en los puntos que tienes que jugar. Ahora, un minuto después del partido, es complicado encontrar la calma. Pero me sentiré muy feliz".
Bergs completó un partido eléctrico, marcado por unos reflejos que jamás le abandonaron. El belga protegió su primer servicio en el 79% de los intercambios (37/47) y dio una exhibición al resto, aprovechando tres de las cuatro oportunidades de rotura generadas y arañando hasta el 38% de los puntos en la devolución, por encima incluso de Alcaraz.
"Obviamente, intenté hacer mi juego", dijo Bergs. "La semana pasada en Tokio me sentía en buena forma, esta semana también he entrenado bien. Estoy sintiendo la pelota, siendo agresivo y sacando a buen nivel. Los porcentajes han sido muy altos en los últimos partidos porque hemos trabajado en ello. Eso me ha dado cierto margen. Tengo un buen resto, si puedo sacar bien, puedo utilizarlo más a menudo".
El partido fue una prueba de nervios hasta el final para Bergs, quebrado cuando servía 6-5 para cerrar el encuentro. Situado ante uno de esos momentos críticos, donde los grandes campeones encuentran un resquicio para recuperar el partido, el belga se mantuvo firme bajo presión. Uno de los momentos de mayor satisfacción personal para Zizou.
"Estoy contento por la forma en que he manejado el tiebreak. Nunca es sencillo sufrir un quiebre cuando sacas para ganar el partido. Pero en el tiebreak he jugado bien los momentos importantes, sacando a lo grande. Estoy feliz con esto especialmente".
En un torneo ya inolvidable, Bergs intentará convertirse en el gran protagonista inesperado de Shanghái. El belga medirá en los octavos de final al estadounidense Tommy Paul o al vigente campeón monegasco Valentin Vacherot, autor de una historia de cuento un año atrás levantando la copa como No. 204 mundial.